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EL COMETA HALLEY NOS REGALA UNA LLUVIA DE ESTRELLAS

 


 

Cada vez que la Tierra cruza la trayectoria de un cometa, se encuentra residuos de él que aún orbitan el Sol. Son partículas –en general- muy pequeñas y a veces, microscópicas—. Sin embargo, la gran velocidad a la que se mueven las hace encenderse y excitar el aire cuando atraviesan el aire de nuestra atmósfera. Y entonces, acontece uno de los fenómenos más bellos que podemos contemplar a simple vista: una lluvia de estrellas.

 

En esta ocasión, seremos afortunados, pues si el cielo nos regala una noche despejada, podremos ver cómo el 20 de octubre trocitos del cometa Halley primero se estrellan contra la Luna y después contra la Tierra.


Aunque el Halley ya se fue hace muchos años (1986), sus escombros –llamados meteoroides– aún orbitan al Sol y el sistema Tierra-Luna cruzará una ráfaga de partículas Halleyanas. Las que impacten en la Tierra producirán un incremento de meteoros (estrellas fugaces) la noche del 20 de octubre para amanecer el 21, pero las que se impacten en la Luna simplemente pegarán de lleno en el suelo lunar, produciendo destellos explosivos. La Luna carece de atmósfera y por tanto, allá no se forman meteoros. En nuestro satélite, cada impacto produce un pequeño cráter. Si yo fuera un astronauta en la Luna, tendría mucho cuidado de no recibir una “pedrada espacial” durante este período.

¿Será posible ver impactos en la Luna?. En las regiones donde llega la luz del Sol, los destellos luminosos son invisibles, pero esa noche tendremos media Luna, así que si ponemos atención a la parte oscura de la Luna, con unos binoculares o –mejor aún– con un telescopio, será posible ver esos destellos intermitentemente. Pueden pasar unos segundos entre uno y otro, o muchos minutos, así es que hay que ser pacientes. Es importante estar en un lugar oscuro, para evitar que nuestros ojos reflejen un rayo de luz hacia el ocular y orientar el telescopio para que sólo sea visible la parte oscura de la Luna. Será más fácil si colocas un ocular de alta potencia (10 – 15 mm, por ejemplo). Los destellos son muy breves pero la sorpresa de ver que “alguien prendió y apagó un foco en la Luna” es muy interesante. Los cráteres dejados serán minúsculos, así que no podrán ser vistos por el telescopio posteriormente.

Un poco de historia... En mayo de 1995 realicé una excursión a Aramberri, N.L. para contemplar la lluvia de meteoros Eta Acuáridas: coincidentemente producida también por el cometa Halley. Mientras esperaba a que llegara la medianoche, me puse a curiosear con un telescopio pequeño. La Luna pendía sobre el horizonte Oeste y decidí darle un vistazo. Se veía hermosa. Faltaban 2 días para Cuarto Creciente y la Señora de la Noche parecía sonreírme. Y de repente ¡ZAS! Sobre el Mare Nubium, en la porción oscura de la Luna, ¡vi como si una estrella se hubiera encendido y apagado en menos de un segundo! Se me aceleró el corazón... ¿Qué había visto? Traté de repetir el fenómeno meneando mi cabeza, para ver si mis ojos habían causado un reflejo sobre el lente, pero no había ni un foco cerca ¡estaba en medio del campo! No. Definitivamente no fue un reflejo. ¡¡ Había visto un FLT !!

FLT –o TLP, en inglés– significa Fenómeno Lunar Transitorio y por muchos años este tipo de “fenómenos” había sido centro de un acalorado debate. Los expertos afirmaban que la Luna es un cuerpo carente de actividad, pero los observadores aseguraban que de vez en cuando se observaban fenómenos luminosos en su superficie. ¿Conclusión? Los observadores imaginaban cosas y estaban locos. ¡Ahora, yo era un loco más que alucinaba cosas en la Luna!

Inmediatamente pensé en medir el brillo del objeto observado, pero ¿cómo hacerlo, si no sé estimar magnitudes? ¡Ya sé! Me puse a buscar una estrella que –en el telescopio– se viera igual de brillante que el destello de la Luna. No es muy preciso, pero fue lo mejor que se me ocurrió. Polaris, de magnitud 3.3 quedó como anillo al dedo. Después de ese incidente estaba seguro que algo había chocado en la Luna y había dejado un hermoso cráter, pues la geometría Sol-Tierra-Luna-meteoroides parecía favorecedora.

Conseguí mapas lunares y busqué en vano el nuevo cráter. Era frustrante. ¿Quién sabe? ¡Tal vez sí lo había imaginado!

Años después conocí al astrónomo Dr. Pedro Valdés Sada quien –además de creerme– amablemente calculó la energía del impacto de acuerdo al fenómeno observado y resultó ser que el cráter habría de tener un diámetro difícilmente mayor a 1 metro. Bueno... eso daba por terminada mi búsqueda. Pero la historia no termina ahí. Cuando llegó la lluvia de estrellas Leónidas en 1999, Pedro estuvo atento a los impactos de los meteoroides en el lado oscuro de la Luna... ¡y los videograbó! Pedro y otros astrónomos distribuidos en el Mundo se encargaron de demostrar que el suelo Lunar sí presenta fenómenos luminosos. Las huestes de observadores lunares quedamos reivindicados.

Así que este próximo 20 de octubre, únete a aquellos que han visto en la Luna –literalmente– una chispa de luz. A la 1 de la mañana, del 21 de octubre, la Luna se estará ocultando en el Oeste y podrás entonces concentrarte en los meteoros que se producen sobre tu cabeza, en la atmósfera de la Tierra.

Ver
http://www.xtec.es/recursos/astronom/moon/leonidss.htm