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Engaño marciano por correo electrónico. Soc. Astronómica de la Laguna, A.C. (México).
Hoy, 27 de agosto del 2005, me levante temprano, antes de las seis de la mañana y tome mis binoculares para salir al jardín. Dirigí mi mirada arriba hacia el oriente y vi un hermoso paisaje celeste, donde la constelación de Orión, las pleiades, la luna y el planeta Marte compartían el cielo en una visión digna de una postal. Pero Marte no era del tamaño de la luna. ¿Había alguna razón para sentirme decepcionado?
Tal vez para mi no, pero para muchos menos informados de los avatares de la mecánica celeste pudo existir razón para ello. Sucede que durante los dos últimos meses ha estado circulando por correo electrónico uno de tantos fraudes que habitualmente brincan de buzón en buzón. Ahora no se trata de una niña con cáncer pidiendo que te conviertas en “spamer” saturando el buzón de alguna clínica oncológica para recaudar fondos; o una advertencia de que si comes sopas instantáneas vas a saturar tu organismo de parafina; o que seguramente si bebes refrescos de cola directamente de la lata puedes terminar con agujas hipodérmicas en tu tracto digestivo; o que Billy Gates de Microsoft te regalara 100 mil dólares por enviar correos a tontas y a locas. No, en esta ocasión es algo mas espectacular: “el 27 de agosto el planeta Marte se acercara como nunca antes a nuestro planeta, a tal grado que será tan grande como la luna llena”.
A inicios de julio mientras esperaba entrar al aire en mi sección de astronomía en el programa radial de “A media mañana” que conduce la Lic. Marcela Pámanes en GREM, me hicieron llegar una copia de este correo que estaba circulando desde hacia unas semanas. Una copia en ingles de la redacción puede ser leída en Snopes.com ( http://www.snopes.com/science/mars.asp ), un magnifico portal especializado en las leyendas urbanas que circulan en internet.
A grandes rasgos el correo dice:
“El planeta rojo será espectacular. Este mes y el siguiente, la Tierra se aproximara con Marte en un encuentro que culminara en la más cercana aproximación entre ambos planetas en la historia. La próxima vez que Marte se aproxime tanto será hasta el año 2287… El encuentro culminara el 27 de agosto cuando Marte se encuentre a 34, 649,589 millas de la Tierra y sea (después de la luna) el más brillante objeto en el cielo nocturno. Alcanzará magnitud de -2.9 y aparecerá con un ancho de 25.11 segundos de arco. Con un modesto telescopio de 75 aumentos, Marte se verá tan grande como la luna llena a ojo desnudo… Es conveniente verlo, pues es algo que ningún ser humano ha visto en la historia… Nadie vivo hoy volverá a verlo.”
Espectacular. Pero en su mayoría falso.
Ese verano del 2003 recuerdo que fue memorable. Mucha gente desconocía que el planeta rojo fuera a verse tan brillante. Marte es un planeta de apenas la mitad del diámetro de la Tierra, y a la distancia se observa a simple vista como una estrellita rojiza no del todo brillante. A decir verdad Venus y Júpiter superan por mucho el brillo que puede observarse al planeta rojo. Pero cada dos años, cuando ocurre la oposición marciana, el enigmático mundo se acerca lo suficiente para verse como una estrella rojiza y muy brillante. Ese agosto del 2003 recuerdo que la gente se comunicaba a las redacciones de los noticiarios para reportar que un misterioso objetos luminoso sobrevolaba el oriente de la ciudad. Algunos incluso reportaban que el ovni presentaba un aspecto rojizo y un “balanceo bastante notorio”. La verdad no es la primera vez que alguien confunde un planeta con un ovni (a Venus y Júpiter les ocurre con mucha frecuencia) Pero el hecho que un planeta tan poco notorio, en otras fechas, resulte tan brillante para ocasionar extrañeza en los observadores eventuales es muy interesante. Recuerdo que el diámetro aparente del planeta rojo era lo suficiente para que al observarlo por un telescopio de 10 pulgadas era suficiente para apreciar detalles en su superficie tales como el monte Olimpo, el casquete polar y otras marcas en su sección ecuatorial. ¡Que detalles tan espectaculares hubiéramos visto si Marte fuera tan grande como la luna llena!
Quien redacto dicho mensaje para la oposición del 2003 metió la pata al describir que el planeta rojo seria tan grande como la luna llena. En su momento los divulgadores astronómicos aclaramos el asunto. Pero misteriosamente, cuando se acerca la fecha de la siguiente oposición marciana, a alguien se le hizo fácil “reciclar” el correo electrónico de hace dos años y lo envió a todo el mundo si corregir el error, ni actualizar los datos. Así que el correo menciona las características del encuentro planetario del 2003 cuando nos resultarían más útiles los datos de dicha oposición pero para este 2005.
Para facilitarles la existencia en dicha observación, les recomiendo descargarse un mapa de esa ubicación del cielo y que ha sido elaborado por la pagina “SpaceWeather” de la NASA ( http://www.spaceweather.com/images2005/27aug05/skymap_north.gif ) el cielo del oriente se encuentra en estos momentos de gala, pues a nuestra vista tenemos tres objetos luminosos y rojizos. El primero es una especie de grano o “barrito” que parece haberle salido a Orión en su hombro, se trata de Betelgeuse, una estrella gigante roja que apreciamos un poco a la izquierda del cinturón de Orión. Más arriba se encuentra la constelación del Toro, que se dice esta interponiéndose entre las atractivas pleiades y el mítico cazador que parece emocionado con la idea de alcanzarlas. Los largisimos cuernos de Tauro parecen completar la amenaza a Orión en conjunto con Aldebarán, el furioso ojo rojizo del toro. Aldebarán también es una estrella rojiza, al igual de Betelgeuse. Y finalmente, como hemos dicho, el trío carmesí se encuentra rematado por el planeta rojo.
¡Que ganas de estar en el observatorio del Nazas para observarlo por el telescopio de 14 pulgadas!
Pero paciencia mis queridos saltamontes. El 30 de octubre será el máximo acercamiento del planeta rojo. La distancia que lo separará a la Tierra será de 69 millones de kilómetros, nada despreciable con respecto a su máximo del 27 de agosto del 2003. Su brillo alcanzara nuevamente -2.3 de magnitud superando al brillo de Júpiter. ¿Eso es suficientemente brillante? ¡Por supuesto! Y para muestra les recomiendo ver otro espectáculo que el cielo nos ofrece en estas fechas. Minutos después de la puesta del sol, cuando el astro rey haya desaparecido en el horizonte, observen en dirección al poniente. Allí observaran majestuosos a Venus y Júpiter brillando intensamente como si fueran las estrellas más luminosas del cielo nocturno. Ambos planetas tienen unas cubiertas permanentes de nubes que reflejan con mucha intensidad la luz del Sol, por ello es que los observamos tan brillantes. El más brillante de los dos es Venus, y el segundo Júpiter. Pues bien, en octubre el brillo de Marte quedara en un punto intermedio entre el brillo de estos astros. ¡No esta nada mal!
Pero lo mejor será cuando lo observemos por nuestros instrumentos. Un telescopio de más de 70 milímetros de apertura ya es suficientemente bueno para observar detalles en la superficie del planeta rojo. El único inconveniente con Marte es que por su tamaño aparente la observación puede complicarse debido a que la imagen que de él captamos por los telescopios continuamente se ve alterada por las distorsiones ocasionadas por nuestra atmósfera terrestre. Pero en esos momentos que la atmósfera se calme podremos observar la mancha brillante y blanca de su casquete polar sur, así como algunas “manchas” oscuras en la superficie del planeta rojo. Aquellos que adicionalmente tengan entre sus accesorios del telescopio un juego de filtros podrán hacer comparaciones de cual filtro les permite apreciar mejores detalles en Marte.
Por supuesto nuestro mejor instrumento de observación, y el más amado, es sin duda nuestros ojos. El espectáculo a simple vista ya es de por si hermoso, y además gratuito. Eso es lo lindo de nuestro cielo astronómico. Por un lado en el atardecer Venus y Júpiter dan la bienvenida a la noche, y por otro el misterioso Marte brilla en un intenso carmesí sobre nuestras cabezas momentos antes del amanecer.
Hermoso. Aunque no sea del tamaño de la luna llena… |