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La Frontera Final.

Turismo Espacial: ¿y nosotros cuando?

Por Jesus Gerardo Rodriguez Flores.

jgerardo@prodigy.net.mx

 

Eran aún los tiempos de los vuelos del proyecto Apolo y de las proyecciones del estreno de "2001 Odisea en el Espacio" cuando se hablaba de futuros vuelos espaciales en los cuales participarían los civiles. En la ficción Stanley Kubrick nos mostraba al transbordador Orión, de la línea Pan-Am realizando vuelos civiles desde la Tierra a una estación espacial. Mientras en el mundo real, la misma aerolínea ya empezaba a expedir "apartados" para el primer vuelo comercial a la Luna. Muchos a la fecha conservan con nostalgia ese simpático boleto, a pesar de que la línea aérea que prometía vuelos espaciales ya ha desaparecido de nuestra atmósfera y los aeropuertos.

Por si fuera poco, cuando se proyectaba la construcción del transbordador espacial norteamericano, se mostraron algunos diseños de lo que seria un habitáculo para transporte de pasajeros que cabría perfectamente en la bodega de carga del transbordador. El Columbia despego el 12 de abril de 1981, y muchos aseguraban que el primer vuelo "turístico" del transbordador llegaría hacia 1984. Y seguimos esperando...

Lo cierto es que en ningún momento el congreso norteamericano ha permitido que la NASA alquile sus transbordadores espaciales con fines comerciales y turísticos, a pesar de que en alguna ocasión hiciera dicha solicitud el administrador de la NASA, Daniel Goldin, para obtener recursos adicionales ante los continuos recortes presupuestales.

Todo intento de turismo espacial ha tenido que venir de la iniciativa privada. Sin embargo, diseñar un proyecto de vuelos espaciales tripulados no es cualquier cosa. Los costos de lanzamiento de una libra de peso (aproximadamente 450 gramos) es del orden de diez mil dólares, y a esto hay que agregarle muchas cosas más. Muchos que desearon intensamente viajar al espacio tan solo han podido hacerlo después de muertos. La compañía Celestis se ha especializado en servicios funerarios espaciales. Toman parte de tus cenizas y las colocan en una urna con pequeños recipientes individuales de otras tantas personas fallecidas. Para el lanzamiento contratan espacio disponible en algún cohete que ponga en el espacio algún satélite. Por lo regular todo cohete lanzador tiene un espacio y un peso de carga útil disponible para lanzar. Y no todos los satélites que se envían al espacio ocupan la totalidad de ese habitáculo. Así por ejemplo, si en el contenedor de un cohete lanzador cabe su carga principal (un satélite de comunicaciones, por ejemplo) y queda sitio disponible, se puede contratar ese espacio restante para lanzar simultáneamente una urna funeraria de Celestis. Así es como algunas celebridades han dado con sus cenizas al espacio, Gene Rodenberry por ejemplo, el creador de la serie "Viaje a las Estrellas". La urna funeraria queda en órbita baja y al cabo de algunos meses se precipita al planeta quemándose en la atmósfera. Precio: 4800 dólares por siete gramos de cenizas humanas. Otra variante que se llegó a manejar fue enviar dichas cenizas humanas en dirección a la Luna, pero tan solo fue una idea que nunca se concretó.

Además de este servicio funerario de Celestis, existe otra iniciativa de la misma compañía llevar "algo de nosotros" mas allá del sistema solar en busca de una civilización extraterrestre. Se trata del proyecto Encounter 2001. La idea consiste en que por 50 dólares una pequeña muestra de nuestros cabellos volara al espacio en un contenedor junto con el de decenas de miles de otros usuarios. Además de estas muestras de cabello, la cápsula espacial llevara abordo saludos e imágenes de los clientes en una colección de CD-ROM para la curiosidad de cualquier futuro destinatario que ubique la cápsula en el espacio exterior, preferentemente una civilización extraterrestre. La compañía AeroAstro esta construyendo una sonda interplanetaria para Celestis la cual llevara abordo esta curiosa carga espacial. La idea es que Celestis alquilara espacio en alguna de las misiones del cohete Ariane-5 que lanza satélites a órbita geoestacionaria. Una vez en órbita geosincrónica (a 36000 kilómetros de altura) la sonda esperara hasta que se abra una trayectoria ideal de vuelo hacia el planeta Júpiter. Entonces activara sus motores para abandonar la órbita terrestre y se dirigirá a las inmediaciones de Júpiter, donde la gran masa del planeta le dará un impulso gravitacional para abandonar el Sistema Solar. Para hacer más interesante la expedición la compañía organizadora del proyecto Encounter 2001 ha estado transmitiendo mediante potentes antenas una serie de mensajes informativos de la misión y salutaciones en la posibilidad de que sean captados por "alguna civilización extraterrestre que esté en la capacidad de interceptar la sonda". Se proyecta que el proyecto Encounter 2001 tiene capacidad para cuatro y medio millones de usuarios.

Tal vez alguna civilización alienígena tenga capacidades clonar seres vivos a partir de muestras de ADN. Si se apunta en Encounter 2001 posiblemente termine con un doble alienígena en alguna parte de la galaxia...

Sin embargo la experiencia suprema es ir al espacio en persona. Y ya existen algunos proyectos con ese objetivo. Y van desde experiencias en centros de entrenamientos para astronautas hasta viajes espaciales. Por ejemplo, la compañía Zegrahm Space Voyages ha desarrollado paquetes de casi 15000 dólares en los cuales los clientes pueden pasar una semana en el centro Zvozdni Gorodok, en Rusia para un curso de entrenamiento espacial en el cual se incluye el uso del simulador de la nave rusa Soyuz-TM, vuelos parabólicos para experimentar la microgravedad, una centrifugadora para simular la aceleración de un cohete al despegar y el uso de una gran piscina para ensayar paseos espaciales. Esta misma compañía, Zegrahm Space Voyages, ha proyectado la construcción de un vehículo suborbital con la capacidad de alcanzar cien kilómetros de altura y permitir que los cinco pasajeros experimenten durante 15 minutos la ausencia de gravedad. Durante un tiempo, el distribuidor japonés de Pepsi tuvo la loca idea hacer una promoción publicitaria en la cual los ganadores recibirían de premio uno de estos vuelos suborbitales. La idea en eso se quedó, solo en idea. Pero algunas otras compañías promotoras del turismo espacial, como Civilian Astronaut Corps, también están proponiendo conceptos similares.

Lo cierto es que, lejos de lo que muchos creen, los civiles ya han viajado al espacio anteriormente. Y de manera comercial.

Por ejemplo hace años una cadena de televisión japonesa pagó a la agencia espacial rusa doce millones de dólares para que un reportero viajara a la estación MIR. Otra cadena que estuvo a punto de realizar un proyecto semejante fue la omnipresente CNN del magnate Ted Turner. Sin embargo, el vuelo a la MIR nunca se realizo. También una compañía europea mando entrenar a un par de actores-camarografos para realizar una dramatización a bordo de la estación espacial rusa, pero nunca cubrieron los costos necesarios para fletar el vuelo espacial. Antes del viaje del ahora célebre Dennis Tito, otro millonario, al parecer británico estuvo a punto de pagar un boleto millonario para viajar a la MIR. Lamentablemente para él su viaje tuvo que ser cancelado por una razón de altura: el susodicho medía casi el metro noventa centímetros de estatura, lo cual le hacia imposible ocupar el reducido habitáculo de la nave Soyuz rusa.

Finalmente el ganador fue Dennis Tito.

Dennis Tito¿Pero porque tanta resistencia de la NASA al vuelo "turístico" de Dennis Tito? Las razones pueden existir en diversos ángulos. Por un lado, la visita de un civil a la Estación Espacial Internacional no estaba considerada durante la etapa de construcción de dicha estación. Uno de los alegatos era la falta de experiencia de Tito para confrontar alguna posible contingencia a bordo, e incluso se llegó a especular sobre alguna emergencia que pudiera tener como origen su novatez o imprudencia. Este alegato por parte de la NASA parecía demasiado ridículo. Dennis Tito había tenido un entrenamiento de meses, muy al estilo ruso, los cual exige mucho de un cosmonauta y pone a prueba la integración social y psicológica del cosmonauta con sus demás compañeros de misión. Incluso la misma agencia rusa había declarado que Tito era apto para el vuelo gracias a su condición física y a su preparación de ingeniero aerospacial.

¿Entonces?

Todo parece indicar que el único motivo de resistencia de la NASA para el vuelo de Dennis Tito fue una razón muy humana: el prejuicio. Durante años, la NASA en sus políticas de relaciones publicas buscó la manera de enviar a un ciudadano norteamericano al espacio. Su misión parecía cumplirse con el envío de la maestra Christa McAuliffe en la misión STS-51L del transbordador Challenger en 1986. Lamentablemente el transbordador explotó con toda la tripulación. El programa de un civil en el espacio fue postergado, y los únicos "civiles" que viajaron al espacio fue uno que otro Congresista norteamericano, los cuales no son precisamente lo que la NASA tenia en su plan original. Posteriormente la continua reducción presupuestal de la agencia espacial dio lugar a que la NASA se orientara en exclusiva a los vuelos con tripulación profesional: sus astronautas. Cada dos años la NASA lanza una convocatoria para reclutar nuevos candidatos a astronautas, los cuales son elegidos entre lo mejor de la industria, ciencia y docencia universitaria de Estados Unidos. Sin embargo, el reducido numero de vuelos del transbordador en el transcurso del año ha dado lugar a que una importante cantidad de astronautas graduados aún no hayan volado al espacio. A muchos de ellos ni siquiera se les ha programado para un vuelo. Ante la perspectiva de que muchos astronautas permanecerán en tierra algunos años antes de su vuelo inaugural, la NASA ha tomado la decisión de cancelar la convocatoria a astronautas que debería hacer este año.

Y por si fuera poco, mientras la división de astronautas de la NASA no logra poner a todos sus graduados en una misión espacial, llega Dennis Tito y compra un boleto para un vuelo espacial. Y el colmo en una nave espacial rusa. El agravio no podía ser peor, los astronautas de la NASA con todos sus años de preparación no logran volar al espacio en sus propias naves, y el primer civil norteamericano viajara al espacio gracias al esfuerzo espacial ruso.

X-33La NASA ha presentado resistencia tratando de defender el orgullo de su cuerpo de astronautas y de paso su muy lesionada honra como agencia espacial norteamericana. Sin embargo, estas actitudes resultan inútiles. La NASA se está mostrando incapaz de sostener por sí sola el futuro de la estancia del ser humano en el espacio exterior. Sus fracasos en planear el futuro de los vuelos tripulados cada vez es mayor. Recientemente canceló por falta de fondos el proyecto X-33 y Venture Star que le habría dado un nuevo transbordador de nueva generación para sustituir a los ya longevos Shuttle con sus más de veinte años a cuestas. La tecnología de vehículos reutilizables de una etapa del Venture Star permitiría a la NASA reducir el costo de las cargas útiles de 10000 a solo 1000 dólares por libra, y disminuir considerablemente el numero de personal a cargo de los vuelos. Mientras el Space Shuttle requiere una nomina de miles de técnicos para su lanzamiento, el Venture Star solo requiere 50 técnicos para el mismo fin. Y este fantástico proyecto estaba a tan solo dos años de su vuelo inaugural.

x38 durante pruebas de vuelo.Mas grave aun es la cancelación del X-38 CRV. Un transbordador espacial que estaría acoplado a la Estación Espacial Internacional y que permitiría desalojar de esta ultima a una tripulación de hasta siete tripulantes en caso de emergencia. Los vuelos de prueba del CRV resultaron muy exitosos, y para sorpresa de todos, la NASA cancela el proyecto a tan solo seis meses de su vuelo inaugural. ¡Cancelado por falta de fondos a tan solo medio año! Esta ultima decisión causo el malestar de los socios internacionales de la NASA, pues sin el CRV no es posible tener una tripulación superior a tres astronautas a bordo de la ISS, con lo cual el uso de la estación espacial queda drásticamente infravalorado. Ante esta situación es probable que la Agencia Espacial Europea tenga que hacerse cargo de continuar el desarrollo del CRV.

La NASA se encuentra en la peor crisis de su historia espacial desde aquel ayuno de vuelos espaciales que sufrió en la segunda mitad de la década de 1970. Ante ello, la llegada de nuevas agencias espaciales y de nuevos consorcios espaciales comerciales resulta bienvenida. Ojalá cada vez veamos mas aprovechamiento industrial y comercial del espacio exterior, pues los tiempos ya no son los mismos de hace medio siglo.

Los tiempos de las carabelas de exploración de Colón han quedado atrás. Es momento que los galeones partan de nuestros puertos en pos de las riquezas y los beneficios de la investigación espacial.

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